MAINUMBI Y LOS KANDIRE
Desconsolados
lloraban las ausencias
de los amados.
Su partida llenaba de lágrimas
los senderos y las cabañas,
los claros y sombras de Guarací
y las largas caminatas en la selva
persiguiendo al Carayá.
En aquel ahogo de tristezas
les llegó el suave soplar
de las alas de mainumbí
quien, con corazón agitado,
habló con melodías de esperanza.
"Soy el mensajero de las almas,
de los iluminados, de los protectores,
de los enamorados ausentes,
de aquellos que ascendieron
y de los que siempre han sido."
"Dejen abiertas sus puertas
a las brisas mañaneras
y los capullos de la selva
a sus rocíos cristalinos;
porque cada vez que me vean
raudo entre las madreselvas
- bebiendo la miel de sus flores -
sabrán que el espíritu de los kandire
ha venido a saludarles,
cuidarles y anunciarles su paz"
"Soy su mensajero
y les traigo las buenas nuevas
de la esperanza, el amor y la redención..."

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