EL CLAMOR DE LA TIERRA
¡La muerte no sepultó al maíz
ni la noche alcanzó al olvido!
Desde los grandes lagos al norte
hasta los celestes glaciares al sur,
los pueblos de ABYA-YALA
han resurgido - lentamente -
con indignada y poderosa voz.
Se escuchan las melodías del Titicaca,
el clamor de Guayabo y Chichén Itzá,
los misterios de Teotihuacán y Pueblo,
la perfección serena de Machu Picchu
y los enigmas de las esferas de piedra.
Y también los reclamos históricos por
las praderas infinitas y por El Potosí,
las encomiendas, Zacatecas y La Valenciana.
Por la viruela y el sarampión que se robaron
tantas vidas, ilusiones y riquezas.
Los descendientes de los imperios
levantan las banderas testimoniales
de su identidad, orgullo y herencia.
Y aunque el camino aún es incierto,
sus derechos, sus luchas y grandezas
son tan reales como las canciones
de sus tristezas, su rebeldía y su redención.
Es la voz de la tierra
- sus tierras -
la que los une y nos reclama:
¡Ni la muerte sepultó al maíz
ni la noche alcanzó al olvido!

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