HUITZILOPOCHTLI
El ixiptla purificado yace silencioso
al lado de las bulliciosa codorniz;
la que anuncia la llegada del amanecer.
Su corazón alado aún latiente,
cercenado por el sagrado tecpatl,
traerá la calma y la energía cósmica
que dan armonía a toda la creación.
Huitzilopochtli exige el sacrificio
para emprender su diurno viaje,
el que comparte con todos los que habitan
la casa universal de la diosa tierra.
¡Y entonces el maíz
brotará, crecerá y florecerá!
Y el agua vivificante sanará
los estertores de las tinieblas,
mientras las cumbres nevosas
renacen bajo su esplendor.
¡Y la vida seguirá fluyendo
iluminada con la luz del eterno dios...!

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